Pesadilla en la cocina muestra al Chicote más bruto en Bámbola

La octava temporada regresó después del parón por las fiestas y por el momento no ha decepcionado con los restaurantes que ha visitado el chef de La Sexta

Andalucía se ha convertido en el escenario preferido de Pesadilla en la cocina en esta octava temporada, pues Alberto Chicote ha visitado restaurantes en Cádiz, Málaga y Sevilla. El pasado jueves le tocó el turno a Bámbola, un restaurante malagueño que como de costumbre se encontraba en una desastrosa situación. No obstante, esto no ha sido lo más sorprendente del último programa.

En el restaurante coincidió con dos personajes contrapuestos, pero claves para el desastre de Bámbola: María Jesús y José. La idea de abrir el restaurante fue de ella, quien lo tenía como un gran sueño. Pero lo cierto es que, por lo que descubrió Alberto Chicote en Pesadilla en la cocina, el restaurante no ha sido más que una especie de sentencia para su matrimonio.

Pesadilla en la cocina Chicote
Chicote quedó alucinado con el pasotismo de José

Pesadilla en la cocina descubre el lado oculto de Chicote

Históricamente, en el programa de La Sexta siempre hemos visto al chef mostrar su cara más desagradable. Broncas y discusiones con los jefes y empleados de los restaurantes que visita han sido la tónica habitual de Pesadilla en la cocina. Pero en Bámbola hemos visto una versión de Chicote a la que no estábamos acostumbrados y que ha dado mucho sobre lo que hablar en redes sociales.

Después de descubrir los problemas del restaurante, Chicote se reunió con María Jesús y José para conocer aún más sobre su relación. A partir de ahí comenzó a construir el futuro de Bámbola y puso todas sus esperanzas en una persona. Esta persona fue María Jesús, quien desde el primer momento fue la más comprometida para mejorar la situación.

María Jesús sacó la mejor versión de Chicote

Pese a que siempre se ha mostrado como alguien serio y duro, en el último programa lo vimos tener unas bonitas palabras con María Jesús. Alberto Chicote le comentó que, después de más de 90 programas con Pesadilla en la cocina, podía afirmar con total seguridad que era una de las personas en la que más confiaba para reconducir la situación del restaurante.

Ahora solo queda esperar para ver si realmente Bámbola ha conseguido dejar atrás los problemas del pasado o si por el contrario continúan como antes de la visita de Pesadilla en la cocina y Alberto Chicote. Algo que prácticamente sería la condena del restaurante y también del matrimonio de María Jesús y José, quienes atravesaban además una dura situación económica que había provocado problemas en casa.

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