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Coudet multiplica el valor de Antonio Blanco

Antonio Blanco se ha consolidado como el corazón del Deportivo Alavés. Capitán, líder en la medular y pieza clave bajo las órdenes de Coudet, será protagonista este sábado frente al Atlético de Madrid

Antonio Blanco es de esos futbolistas que no hacen ruido, pero que cambian la melodía entera de una orquesta. Su historia no está escrita en letras de oro como la de los genios prematuros, sino en la tinta más dura, la de la constancia. Formado en la cantera del Real Madrid, su ascenso no fue un salto meteórico, sino más bien un camino de montaña, lleno de curvas, niebla y tramos pedregosos. Hoy, a los 25 años, en Vitoria, se ha convertido en el engranaje imprescindible del Deportivo Alavés, un jugador que no deslumbra con fuegos artificiales, pero que ilumina con faros de largo alcance.

La ironía es evidente, un mediocentro que parecía destinado a ser otro nombre olvidado en la larga lista de promesas merengues, ha terminado siendo el motor silencioso de un equipo que lucha por sobrevivir en Primera. Coudet lo entendió desde el primer momento, donde otros veían a un futbolista de rotación, él vio a un capitán sin brazalete, un arquitecto de juego que multiplica el valor colectivo con su inteligencia. Blanco no brilla porque busque brillar; lo hace porque es inevitable.

La brújula del doble pivote

Sus números, fríos como un parte meteorológico, esconden sin embargo una historia apasionante. La temporada pasada jugó 2.739 minutos en Liga, un dato que no parece mucho hasta que se observa su influencia directa en once victorias. Once. Una cifra que habla más alto que cualquier discurso de motivación. Este año, el destino ha decidido entregarle el brazalete de capitán en los dos primeros partidos, como si el club reconociera oficialmente lo que la afición ya sabía: que Blanco es la brújula que evita la deriva.

Las estadísticas, siempre impersonales, adquieren otro tono cuando se leen con atención. Ante el Levante firmó un 88% de acierto en el pase, y lo hizo con la frialdad de un reloj suizo y la visión de un cartógrafo que traza rutas en territorios inexplorados. Contra el Betis, incluso en la derrota, volvió a destacar en los duelos aéreos, demostrando que su fútbol no solo es elegante, también resistente. En un deporte de extremos, Blanco representa la paradoja más valiosa, la solidez discreta.

Deportivo Alavés
Antonio Blanco se ha convertido en la pieza clave del Deportivo Alavés bajo el mando de Eduardo Coudet

El líder invisible

El próximo duelo ante el Atlético de Madrid será una prueba de fuego, un choque de fuerzas en la medular contra Johnny Cardoso. Los datos son claros, Blanco le supera en pases progresivos, intercepciones, recuperaciones y hasta en despejes. En otras palabras, juega con la precisión de un cirujano y la energía de un maratonista. Y sin embargo, más allá de la comparación estadística, lo que realmente marca la diferencia es su forma de estar. Blanco inspira sin gritar, manda sin imponerse, lidera sin buscar aplausos.

La grada lo sabe. “Este sábado toca volver a llenar Mendi”, escribió en redes, como si quisiera recordar que un estadio lleno no es solo una cuestión de números, sino de fe colectiva. El temor, claro, es que un club con más músculo económico lo arranque del corazón albiazul. Pero mientras eso llega, si es que llega, Mendizorroza tiene a su alquimista en el centro del campo, transformando cada balón en esperanza y cada partido en una promesa renovada.