El central formado en La Masía brilla en Croacia y desde Italia afirman que la Lazio lo tiene en la mira.
Lo que en Can Barça era una promesa con minutos puntuales, en Croacia se ha convertido en una realidad competitiva. Sergi Domínguez decidió salir de Cataluña el pasado verano en busca del escenario que no encontraba en casa, y la apuesta, por ahora, ha salido redonda. A sus 21 años, el central se ha erigido en el Dinamo Zagreb como una de las grandes irrupciones del curso.
El conjunto azulgrana cerró su traspaso por 1,2 millones de euros, una cifra discreta en apariencia para un futbolista formado en La Masía y con seis partidos oficiales en el primer equipo. Sin embargo, la operación se diseñó con visión de futuro: el club se reservó un 20% de una futura venta y un derecho de tanteo para igualar cualquier oferta.
En ese contexto, el diario italiano La Repubblica reveló que la Lazio sigue de cerca al zaguero como posible reemplazo de Mario Gila, que podría ser traspasado en el próximo mercado. La operación rondaría entre los 8 y 10 millones de euros. Deco mira de reojo la situación con una visión optimista de hacer caja y poder salir al mercado con margen económico mientras el Fair Play lo persigue.
El exculé que se abre paso en Europa
Sergi Domínguez encontró en la capital croata el contexto ideal para acelerar su crecimiento. En su primera campaña completa suma 33 partidos oficiales, dos goles y presencia estable tanto en liga como en competiciones europeas.
Su formación en el Barcelona fue meticulosa. Tras llegar a La Masía en 2020, pasó por las categorías inferiores y disputó 39 encuentros con el Barça Atlètic antes de debutar con el primer equipo, donde acumuló seis partidos oficiales entre LaLiga, Copa y Champions en la temporada 2024/25.
Con 1,88 metros y apenas 21 años, representa el molde del central moderno: salida limpia, lectura táctica y solvencia aérea. Su 85% de precisión en el pase y su media superior a cinco recuperaciones por partido explican por qué su progresión empieza a llamar la atención más allá de los Balcanes.
Entre el gran salto y la sed de revancha
Pese a que la decisión de marcharse de un gigante europeo a probar suerte en el Dinamo fue acertada, Sergi quedó con la espina clavada por no abrirse paso en el Barça. “Mi objetivo es volver a casa, tengo todo en Barcelona. El objetivo final sería volver a jugar allí”, confesó hace unos meses el central.
Hoy, el futuro de Sergi parece tener un salto inmediato a una Liga más grande si se confirma lo de la Lazio. El equipo romano podría ser un escaparate ideal para moldear una carrera prometedora y quién sabe, en un futuro, pueda regresar al Camp Nou.



