El extremo donostiarra asume el vacío de Guedes con asistencias ante el Alavés y el Rayo y un gol en la final de Copa, mientras Kubo sigue buscando su mejor versión en la derecha
La lesión de Gonçalo Guedes ha cambiado el mapa ofensivo de la Real Sociedad, pero ha abierto una puerta que Ander Barrenetxea ha cruzado sin dudarlo. El extremo donostiarra, formado en la cantera txuri-urdin y con contrato hasta 2030, ha recuperado la titularidad en la banda izquierda, su hábitat natural durante los últimos seis años, y lo está haciendo con un nivel que ya sitúa su nombre en la agenda de Luis de la Fuente de cara a la lista definitiva para el Mundial.
Guedes jugó la final de Copa con un dedo roto, una muestra de compromiso que el club no ha olvidado. Por eso la Real Sociedad ha decidido no forzar su regreso bajo ningún concepto. El portugués no entrena con el grupo desde aquella final y la entidad donostiarra prioriza una recuperación total antes de volver a verle sobre el césped.
Números que avalan el mejor Barrenetxea en años
El salto de Barrenetxea no es solo de presencia, sino de influencia real en el juego. Dio una asistencia clave ante el Alavés, marcó el primer gol de la final de Copa llegando desde el flanco opuesto y fabricó una jugada antológica contra el Rayo Vallecano para asistir a Oyarzabal tras una conducción precisa desde la base. Tres acciones determinantes en tres partidos distintos que describen a un jugador que ha encontrado continuidad, confianza y el contexto adecuado para rendir.
Cuando Guedes llegó a San Sebastián, Barrenetxea pasó a un segundo plano que muchos interpretaron como el inicio del final de su etapa como titular. La situación se ha invertido por completo. El portugués ha sido su mejor rival y su mejor catalizador.
Kubo en rodaje y Pablo Marín como solución táctica
La imagen en la banda derecha es distinta. Take Kubo ocupa la titularidad más por ausencia de competencia específica que por excelencia en su juego actual. Su largo periodo de inactividad le está pasando factura: le cuesta recuperar la chispa y el desequilibrio que le hacían imparable. Kubo y Barrenetxea tienen una deuda histórica con el rendimiento que se les ha exigido desde que llegaron al primer equipo, y ahora el donostiarra parece el primero en saldarla.
En ese contexto aparece la evolución de Pablo Marín. El riojano se ha reinventado como opción exterior y ha participado en trece de los últimos catorce partidos. Su capacidad para ir al espacio y llegar hasta el fondo encaja con lo que pide Pellegrino Matarazzo, y su adaptación ha sido tan sólida que se ha convertido en un recurso táctico de primer nivel para oxigenar las bandas cuando el once lo necesita.
La Real, competitiva pese a las bajas
La Real Sociedad ha logrado mantener su identidad vertical en un tramo decisivo del curso a pesar de la ausencia de su estrella portuguesa. La banda izquierda es una garantía con Barrenetxea. La derecha sigue esperando que Kubo termine de engranar. Y el centro del campo, colapsado por figuras de talla mundial, está generando oportunidades inesperadas para perfiles como el de Marín. El equipo de Matarazzo compite. Y Barrenetxea lidera ese pulso desde el flanco que siempre fue suyo.



