Mikautadze y Moleiro lideraron una noche de fiesta en La Cerámica que confirma al Submarino en la élite europea por segundo año consecutivo por primera vez en su historia
El Villarreal CF selló este sábado su clasificación para la UEFA Champions League con una goleada contundente al Levante UD (5-1) en La Cerámica. El Submarino Amarillo jugará en la máxima competición europea por segunda temporada consecutiva, algo que nunca había ocurrido en sus 104 años de historia. Será su sexta participación en Champions, con los precedentes de las finales de 2006 y 2022.
Georges Mikautadze abrió el marcador justo antes del descanso. Carlos Espí igualó para los visitantes, pero la reacción groguet fue fulminante. Alberto Moleiro y el propio Mikautadze firmaron el 3-1 para poner el partido en bandeja. En el tramo final, Tajon Buchanan y Nicolas Pépé sentenciaron con el 5-1 definitivo.
Mikautadze, el gran protagonista de la temporada
El delantero georgiano llegó al Villarreal en verano por 31 millones de euros, el fichaje más caro de la historia del club, y la inversión ha resultado un éxito rotundo. Con sus números esta temporada, una venta por cifras cercanas a los 100 millones no parece descabellada si sigue progresando. Esta tarde demostró una vez más por qué el Villarreal apostó tan fuerte por él.
Junto a Mikautadze, Moleiro ha sido otro de los grandes argumentos de la temporada groguet. El tinerfeño, llegado del Las Palmas, ha aportado la creatividad y el desequilibrio que el equipo necesitaba en la mediapunta para darle a Marcelino una herramienta diferente a todo lo anterior.
El último baile de Marcelino en La Cerámica
La clasificación llega en el tramo final de una era. Marcelino García Toral no continuará en el banquillo la próxima temporada: la ruptura con el club ya está confirmada e Íñigo Pérez será su sucesor. El asturiano se marcha habiendo devuelto al Villarreal a la élite europea dos años seguidos. No es un legado menor.
El Levante, por su parte, sigue sin encontrar la permanencia. Etta Eyong, que no pudo jugar por la cláusula de 300.000 euros que el club granota decidió no activar, vio desde el banquillo cómo su ex equipo goleaba sin piedad en un estadio que fue su casa.



