Rosell destruye el mejor Barcelona de la historia, por @gontzalh

Las palabras de Pep Guardiola esta tarde en rueda de prensa criticando la actitud de la Junta Directiva de Sandro Rosell han sido la confirmación oficial de que la relación entre el técnico catalán y el presidente del FC Barcelona está rota desde hace mucho tiempo. Esta crítica no es una más, ya que el técnico de Sampedor es quizá la voz más autorizada que hay en el barcelonismo y por lo tanto, la que más daño puede hacer a un presidente que vive sus horas más bajas de popularidad.

Rosell alcanzó la presidencia del Barcelona gracias a su gestión años antes en el fichaje de Ronaldinho y al espectacular apoyo que encontró en los medios de comunicación, especialmente en los de Madrid, que deseaban acabar como fuera con el legado de un Joan Laporta al que sus ideas políticas le habían creado enemigos en todos los rincones del país.

Pese a que presidente y candidato no se podían ni ver y tenían poco en común, el barcelonismo entendió que el ex vicepresidente era la mejor opción para continuar la senda de la victoria. La tarea era hercúlea, porque más allá de sus ansias independentistas, el bueno de Laporta dejaba un recorrido muy difícil de igualar: un equipo campeón, lleno de canteranos, con una marca que representaba unos valores claros y un entrenador surgido en La Masía cuya labor era insuperable.

Pronto comenzaron los primeros patinazos. El primero fue acabar de un plumazo con Johan Cruyff, para, acto seguido, comenzar una campaña persecutoria contra su antecesor en el cargo, con una serie de denuncias que parecían más un ajuste de cuentas que otra cosa. Guardiola intervino, el ambiente se templó, y los títulos llegaron.

Pero poco a poco todo eso se ha ido destruyendo. Tres años después de su llegada, el Barcelona no luce UNICEF en el pecho, sino Qatar Airways, los ultras han vuelto al estadio y las estrellas internacionales priman por encima de los jugadores de la cantera.

Esto último es quizás lo que más irrita a los aficionados. El Barcelona de ahora apuesta firmemente por jugadores como Alexis, Neymar o Thiago Silva mientras olvida a Deulofeu, Tello, Bartra o Montoya. En eso ha encontrado la complicidad de un Tito Vilanova que parece tener la misma obsesión por Guardiola que su presidente por Laporta.

La marcha de Thiago Alcántara a Munich es la prueba de que el Barcelona está cambiando. A su edad, Xavi e Iniesta ya eran titulares mientras que él, uno de los mayores talentos del fútbol, ha visto reducida su participación este curso. Se va con Guardiola, que atiza a Rosell desde la distancia y le busca un problema. Porque Guardiola no es Laporta, ni Cruyff ni Thiago. Él es mucho más que Rosell para el Barça. En su intento por destruir todo lo anterior, el presidente va camino de acabar con todo el club, aunque por primera vez, le ha salido un rival de altura.

 

@gontzalh

 

¿Quieres compartir la noticia?
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on facebook
Ultimas noticias en Elgodigital
Dos fichajes rotundos de la SD Huesca para garantizar la permanencia
El gran fichaje del Real Madrid en las rebajas del Chelsea
El Sevilla FC enmudece con oferta de 65 millones del Arsenal