La crítica destructiva que expulsó a Guardiola y Luis Enrique amenaza ahora con dinamitar el mejor Barça que existe desde hace años
Hay que decirlo claramente, aunque incomode: una parte importante de la afición del FC Barcelona lleva semanas actuando desde la frustración y no desde el análisis. La eliminación en Champions ha desatado una oleada de críticas que no distingue entre exigencia legítima y destrucción gratuita. Y eso tiene consecuencias. Ya las ha tenido antes.
Sí, sois un club grande. Sí, os duele no ganar la Champions y llevar once años sin ella. Pero una cosa es exigir y otra perder completamente la perspectiva. La crítica debe nacer del respeto, no de la rabia acumulada.
El patrón que ya destruyó dos proyectos históricos
Reflexionad un momento. El Barcelona perdió a Guardiola, a Luis Enrique, a Txiki Begiristain y a Johan Cruyff. Luego permitió que Rosell y Bartomeu destrozaran económica y deportivamente el club tras heredar el mejor Barça de la historia. Guardiola dirigió al Barça durante cuatro temporadas y lleva más de diez en el Manchester City. Luis Enrique aguantó tres años en el Camp Nou y en el PSG hará los que quiera. La causa no fue solo de ellos. El entorno los desgastó.
El culé ha sido, muchas veces, demasiado manipulable. Se ha creído relatos absurdos: «solo gana por la MSN», «no tiene idea de táctica», «la línea adelantada de tontitos». Cada vez que alguien construye ese tipo de narrativa en redes sociales, una parte de la afición la abraza sin cuestionarla. Y las corrientes de opinión negativas, en la era digital, se forman en cuestión de horas.
El Barça de hoy no es el de Bartomeu: los números lo demuestran
Hace no tanto, el FC Barcelona estaba al borde del colapso. Con un par de años más de Bartomeu y Koeman, el club habría terminado en una situación muy similar a la del Sevilla actual. No es exageración: la masa salarial llegó a devorar el 98% de los ingresos. Hoy ese porcentaje ha caído hasta el 54,8%. La recuperación financiera del club es uno de los procesos más notables del fútbol europeo reciente, con una plantilla tasada en más de 1.100 millones de euros gracias en buena parte a la cantera.
Ahora que hay un proyecto serio, con Laporta, Deco, Flick, Pedri, Lamine Yamal y Cubarsí, volvéis con lo mismo. El técnico alemán ha renovado hasta 2028 y ha declarado que el Barça será su último club. Un entrenador con sextete en el Bayern que cierra su carrera aquí, apostando por este proyecto, merece algo más que impaciencia.
La crítica ya apunta a Pedri y Cubarsí: el mismo patrón de siempre
Y ya se empieza a ver. Hay críticas desde el propio barcelonismo hacia Pedri y Cubarsí. Dos temporadas más sin Champions y más de la mitad estará pidiendo venderlos o cuestionando a Lamine. Es exactamente el mismo bucle que ya hemos visto. Es curioso, además, que en la época de Bartomeu y Koeman cuando el club ardía de verdad el nivel de crítica destructiva fuera menor que ahora, con un proyecto que funciona.
Llegará el mercado de verano. Si no llegan los nombres que algunos quieren, otra vez a cuestionar a Deco y a la directiva. Es predecible. Y es peligroso.
El barcelonismo también forma parte del proyecto
Cada tuit, cada periodista, cada influencer, cada aficionado forma parte del barcelonismo. Y ese ecosistema puede sostener proyectos o destruirlos. Ya lo ha hecho. La responsabilidad de la afición no es solo animar en el campo: es también no convertirse en el enemigo interno que abre la puerta a otro Bartomeu.
Un Barça fuerte y más con una cantera como la actual también hace más fuerte a la selección española. Destruir ese proyecto desde dentro no solo perjudica al club. Perjudica al fútbol español.
Menos ego, menos pataleta y más memoria. Valorad a Flick, a Pedri, a Lamine, a Cubarsí, a Deco, a Laporta. Valorad el proyecto. Porque hace muy poco el club estaba en la ruina. Y vosotros, sin saberlo, sois parte de lo que lo sostiene o lo hunde. Fuerza, Barça. Pero también cabeza.



