En Balaídos tienen la zaga marcada en rojo. Entre salidas obligadas y contratos en el aire, la dirección deportiva celeste sale al mercado.
El Celta tiene una prioridad absoluta de cara al próximo mercado estival. En los despachos de A Sede llevan meses trabajando sobre un perfil muy concreto: un central con presencia física, dominio aéreo y capacidad para iniciar juego con criterio. No es una búsqueda sencilla ni barata, pero en Vigo consideran que esa pieza resulta imprescindible para elevar el nivel competitivo de la zaga.
La situación de Carl Starfelt añade un matiz estratégico a la operación. El sueco sigue siendo una referencia, pero sus recientes problemas físicos (padece hernia de disco) y su edad obligan al club a mirar más allá del corto plazo. Aunque existen movimientos para ampliar su vínculo, tampoco se cierra la puerta a una venta si aparece una propuesta convincente.
Ese escenario alteraría por completo la planificación, obligando a reforzar la posición con dos incorporaciones en lugar de una. También se revisará el futuro de varios nombres que han tenido protagonismo irregular en la temporada.
La lista de los prescindibles
La llegada de nuevos centrales tendrá un efecto dominó sobre la plantilla. Joseph Aidoo apunta a despedirse al término de su contrato, en una salida prácticamente descontada. Yoel Lago, pese a su crecimiento y su renovación hasta 2029, podría ver limitado su espacio. Carlos Domínguez (lleva un mes sin jugar) aparece como candidato a una cesión para ganar continuidad, mientras Manu Fernández es uno de los últimos recursos de Giráldez.
Portería abierta
El Celta había conseguido durante buena parte del curso construir una imagen de equipo más sólido y equilibrado, pero ese avance defensivo se ha ido diluyendo en el tramo final. Desde finales de febrero, los celestes no logran cerrar un partido liguero sin recibir al menos un gol, un dato que refleja la regresión.
La secuencia reciente es contundente: ocho jornadas consecutivas encajando, con 16 tantos recibidos y una media de dos por encuentro. Los tropiezos en Balaídos, especialmente ante rivales que golpearon con contundencia, han acentuado la preocupación en un equipo que parecía haber corregido ese problema meses atrás.
También en Europa la resistencia se resquebrajó: salvo la portería a cero en Lyon, el resto de cruces dejaron siete goles en contra y una fragilidad que culminó con una categórica eliminación ante el Friburgo.



