Luis de la Fuente lanza guiños huecos a Borja Iglesias y Mingueza mientras afila el lápiz del Mundial

Foto de Matias Rosconi
Periodista Deportivo |

Los celtiñas pueden llegar pero no son de los fijos

La última parada de la gira de buenas palabras del seleccionador ha sido A Coruña. Luis de la Fuente compareció ayer ante los medios gallegos con un discurso tan previsible como vacío: Borja Iglesias y Óscar Mingueza “no están descartados”, y ambos deben “ponérselo difícil”. Traducido a términos futbolísticos reales, significa que hoy por hoy ninguno de los dos tiene garantizado un asiento en el avión hacia México, Estados Unidos y Canadá.

El riojano manejó el elogio fácil, la palmada en la espalda a distancia, justo cuando el Celta atraviesa una temporada de claroscuros y la Roja encara su último ensayo en Riazor frente a Irak el 4 de junio. Mientras Simeone celebra sus 1.000 partidos con un legado blindado, De la Fuente apenas acumula convocatorias y ya domina el arte de no decir nada con una sonrisa institucional.

El discurso de la ambigüedad: “Ponérmelo difícil” es lo mismo que “no cuento contigo”

Resulta curioso que un seleccionador con un margen de 50 jugadores, según sus propias palabras, necesite lanzar mensajes en clave condicional a dos futbolistas que han estado en sus listas durante el curso. Si Borja Iglesias ha mostrado “un comportamiento excepcional, fantástico”, y si Mingueza lleva con él “desde sub-19”, ¿por qué la insistencia en la dificultad? La respuesta es incómoda: porque De la Fuente ya tiene perfilados a 25 de los 26 elegidos, y el último billete será un caramelo amargo que repartirá en función del oportunismo mediático o de las bajas de última hora.

El técnico utilizó la manida fórmula de la “competencia amplísima” mientras esquivaba el compromiso. Frases como “deseo que no tenga ningún problema” o “soy muy de apostar por la gente joven” son cortinas de humo. En el fondo, De la Fuente está jugando al despiste con una lista de 26 nombres que se asemeja a un sudoku imposible: Morata, Joselu, Oyarzabal, Ferrán Torres y un largo etcétera copan los puestos de ataque, mientras los laterales y centrales con más cartel aprietan desde la Premier y LaLiga. La pregunta no es si Borja o Mingueza son buenos, sino si son mejores que quienes ya tienen el cajón reservado. Y ahí el seleccionador prefiere no mojarse.

Borja Iglesias: el delantero de los buenos comportamientos y los goles a cuentagotas

El ex del Betis es un tipo inteligente. Entiende que su papel en la Roja nunca fue protagónico y que su valor reside más en el vestuario que en las estadísticas. Nadie duda de su profesionalidad, pero un Mundial no se gana con abrazos y buenas palabras. Los números de Borja en el Celta muestran un rendimiento intermitente: menos de 10 goles en Liga, con apariciones discontinuas y una influencia decreciente en los últimos meses. Su competencia directa, con delanteros como Samu Omorodion o incluso un Ansu Fati renqueante, ofrece un hambre que Borja ha perdido.

El seleccionador alaba el “aspecto humano”, como si lleváramos un psicólogo al Estadio Azteca. La realidad es que a De la Fuente le gustan los soldados dóciles, y Borja encaja en ese perfil: no protesta, no alborota y siempre está disponible. Sin embargo, un delantero centro para una cita máxima necesita pólvora, no solo buenos modales. Que el santiagués deba “ponérselo difícil” en la recta final de la Liga significa que, a día de hoy, no está ni entre los 5 primeros atacantes de la prelista. Y eso es un fracaso disfrazado de oportunidad.

Óscar Mingueza: el comodín en horas bajas que no termina de explotar

El caso de Mingueza es aún más sangrante. El defensa catalán ha recorrido todas las categorías inferiores, fue medallista olímpico y ha sumado minutos en la absoluta, pero su progresión se ha estancado. De la Fuente recordó que “lleva mucho tiempo conmigo”, una frase que huele a nostalgia y no a presente. En un escenario donde laterales como Balde, Grimaldo o Pedro Porro acaparan los focos, y centrales como Pau Cubarsí o Le Normand tienen el sitio asegurado, Mingueza es la pieza versátil que nunca termina de ser imprescindible.

El seleccionador celebró “las características buenísimas” del jugador, pero no concretó en qué posición lo imagina. Puede actuar de lateral derecho, central e incluso de carrilero, pero esa polivalencia se vuelve un arma de doble filo cuando la competencia incluye a especialistas puros. Mientras un perfil como Cuti Romero se consolida como referente defensivo en la élite, Mingueza apenas suma titularidades con continuidad en Vigo. La promesa de aquel joven que encandiló en Los Juegos Olímpicos se diluye en una temporada gris, y De la Fuente lo sabe. Decir que “celebro que el Celta tenga futbolistas jóvenes tan brillantes” suena más a consuelo que a convicción real.

La lista de los 26: ¿diplomacia o cálculo malicioso?

El método De la Fuente se basa en repartir elogios dosificados para mantener a todos enchufados, pero sin asumir riesgos. La ampliación de la lista a 26 jugadores, una medida que debería abrir puertas a perfiles menos habituales, se convierte en un ejercicio de relaciones públicas. El amistoso ante Irak en Riazor será el último escaparate y, salvo lesión o milagro, ni Borja ni Mingueza tendrán minutos de calidad para reivindicarse. De la Fuente apeló al tópico de “tengo los mejores jugadores del mundo” como si la cosecha española diera para dos equipos titulares, cuando en realidad faltan generaciones puente en varias posiciones.

La estrategia de ilusionar sin comprometer recuerda a viejos vicios de la Federación: mantener viva la llama en clubes y aficiones periféricas mientras los pesos pesados de Madrid y Barcelona ocupan los titulares. El Celta ejerce de convidado de piedra, un club que forma talento pero rara vez ve a sus jugadores en el centro del proyecto absoluto. De la Fuente ha tenido meses para cerrar el grupo nuclear, y cada palabra amable hacia Borja y Mingueza es un recordatorio de que el casting sigue abierto, pero los papeles protagonistas ya están adjudicados.

JugadorPosiciónEdadPartidos 2025-2026Goles / AsistenciasConvocatorias AbsolutasMinutos Acumulados
Borja IglesiasDelantero centro33318 / 381.540
Óscar MinguezaDefensa polivalente26281 / 251.820

Los datos reflejan una contribución discreta, lejos de los registros que habitualmente exige un Mundial. La apuesta por la juventud que pregona el seleccionador choca con los 33 años de Borja y la irregularidad de Mingueza en un equipo que coquetea con la zona media-baja.

El último baile en Riazor y la crónica de una exclusión anunciada

Irak asoma como un rival de trámite, perfecto para que el seleccionador pruebe variantes sin quemar a los titulares. Sin embargo, el foco estará en los descartes. Si Borja y Mingueza no gozan de un protagonismo relevante ese día, su presencia en la lista definitiva rozará el milagro. De la Fuente maneja los tiempos con habilidad de político: deja caer elogios en Televisión de Galicia sabiendo que la prensa local amplificará el titular, pero oculta que el cupo de “jugadores de clubes no Champions” es mínimo.

El discurso del riojano resulta tibio, predecible y, sobre todo, poco valiente. Porque confiar de verdad en estos dos jugadores implicaría colocarlos por delante de nombres con más cartel mediático, algo que ni siquiera se plantea. Al final, la diplomacia verbal es un salvoconducto barato: contenta a la parroquia céltica sin mover un ápice el statu quo de la selección. ¿Realmente piensa Luis de la Fuente que las palabras bonitas sellan un billete mundialista, o solo prepara el terreno para una ausencia cantada mientras el 4 de junio apura el reloj en Riazor?