El Valencia avanza en las obras de su nuevo hogar con la instalación de la cubierta fotovoltaica de su futuro estadio.
El verano de 2027 aparece marcado en rojo en la hoja de ruta del Valencia. Será entonces, si no hay contratiempos, cuando el Nou Mestalla abra por fin sus puertas y el club abandone definitivamente la histórica Avenida de Suecia. La mudanza supondrá mucho más que un cambio de domicilio: representa la llave para aspirar a ser sede del Mundial 2030.
Después de casi dos décadas de espera, el proyecto encara su tramo decisivo con una dimensión que trasciende lo puramente arquitectónico. En Mestalla entienden el nuevo estadio como la gran palanca de transformación económica. Bajo la presidencia de Kiat Lim y con Ron Gourlay al frente de la gestión, la apuesta es total.
El Nou Mestalla gana altura
El Nou Mestalla alcanzará este mes un grado de ejecución cercano al 72%, una cifra que trasciende el dato técnico y adquiere un peso simbólico enorme para el valencianismo. Después de dieciséis años de retrasos, promesas incumplidas y un horizonte siempre aplazado, ver avanzar la obra con continuidad supone casi un cambio de era.
La parcela ya refleja una transformación evidente: pilares en pie, el anillo estructural tomando forma y las torres de acceso elevándose sobre la cota inferior. La imagen del futuro estadio ha dejado de ser una maqueta para convertirse en una presencia tangible dentro del paisaje urbano de Valencia.
La previsión sigue apuntando al arranque de la temporada 2027-28 como fecha de inauguración, con un recinto de más de 70.000 espectadores. Será uno de los estadios más grandes y modernos del país, pieza central en la estrategia económica y deportiva del club.
Mientras tanto, se juega la vida en lo deportivo
Mientras la nueva casa valencianista toma forma, en cuanto al verde césped el Valencia aún no certificó su permanencia en Primera, aunque está muy cerca. En ese contexto, Carlos Corberán compareció en rueda de prensa en la previa del choque ante el Atlético de Madrid.
El entrenador de Cheste fue directo y sin rodeos: “Nos jugamos la vida”. El blanquinegro tiene 39 puntos, cinco por encima del Sevilla, que hoy delimita la zona roja. Corberán sigue con la mente enfocada en cosechas los salvadores 42 puntos como meta.



