El central del Athletic retrató una campaña marcada por los altibajos, las bajas constantes y una exigencia competitiva que pasó factura desde muy pronto.
San Mamés atraviesa un año complicado, entre lesiones, una eliminación prematura en Champions y un rendimiento lejos de las expectativas a las que los rojiblancos están acostumbrados. A eso hay que sumarle la partida de Valverde y el fin de una era. Una voz autorizada dentro del vestuario hace un profundo análisis de la temporada en la antesala del derbi ante Alavés.
El experimentado zaguero fue tajante: “Nos ha costado bastante”. Una autocrítica que resume un curso lejos de la estabilidad deseada. Sin embargo, el ex Al-Nassr es consciente de que aún resta la recta final y trazó el objetivo del grupo con ambición medida: “Estamos mirando hacia Europa y no para abajo”.
Ese cambio de mentalidad marca la diferencia en un tramo decisivo donde cada detalle puede inclinar la balanza hacia una plaza continental.
Derbi: primera estación
El primer obstáculo para el Athletic en su misión de seguir instalado en Europa será en Vitoria y no habrá espacio para la especulación. El Athletic llega con la necesidad de reafirmar su candidatura europea, mientras el conjunto babazorro afronta el duelo con la urgencia del descenso.
En ese calendario comprimido también aparece un desafío mayúsculo: la visita del Real Madrid, una cita que puede condicionar el desenlace liguero. Para el central, cada partido es una final: “Vamos a dar lo máximo posible para estar donde queremos estar.”
El pedido de Luis de la Fuente
Aymeric Laporte encontró en su regreso al Athletic algo más que un simple cambio de camiseta: fue la recuperación de un vínculo que nunca llegó a romperse.
La operación para sacarlo de Arabia Saudí estuvo plagada de obstáculos, negociaciones al límite y un cierre tan complejo como estratégico.
En ese contexto, el defensa de 31 años confesó que fue Luis de la Fuente quien le aconsejó regresar a Europa para poder estar en un ritmo competitivo de primer nivel para seguir presente en las listas de La Roja. “Salir campeón del mundo es el sueño de todo niño”, deslizó Laporte a menos de 50 días del comienzo de la Copa Mundial.
Su trayectoria habla por sí sola. En Inglaterra conquistó ligas, copas y una Champions, consolidándose como uno de los defensores más fiables del continente. A las órdenes de Guardiola elevó su juego hasta convertirse en un zaguero total. Hoy, más maduro y con alma de líder, intenta reconducir el barco de un Athletic que está a la deriva.



