Llegan las smart gafas el todo en uno de los problemas ópticos

Soluciones aplicadas por la tecnología para la salud visual, otro gran boom del momento

El 2020 se está extinguiendo y muy a pesar de lo que la gran mayoría llegue a pensar, está dejando más noticias en avances tecnológicos que otros en el pasado. Pero lo que cruza lo habitual es ver de qué manera algunos expertos han dejado patentes en lo relacionado a la salud visual. Una de las tantas angustias del sector salud en el mundo entero.

Y esto ha salido en el último tiempo a partir del estudio de la presbicia, más conocido como el síndrome de la vista cansada. Esta es una enfermedad natural que llega con el paso del tiempo que impide a la gente enfocar de manera automática todas las imágenes. Cuando se es joven el cristalino trabaja sin cansancio y entrega respuestas inmediatas de todos los ángulos.

Smart Gafas
Smart Gafas, el nuevo invento capaz de solucionar problemas visuales sin intervenciones agresivas

El desarrollo de las Smart gafas llega gracias a la inducción de la tecnología de los dispositivos móviles

Para encontrar relevancia, el grupo de trabajo de Pablo Artal, un investigador murciano, ha puesto como punto de partida la tecnología usada en las lentes de los celulares, llamada tecnología optoelectrónica. Esta permite enfocar de manera electrónica cualquier objetivo, independiente de la distancia, tamaño o color.

En este caso el lente será capaz de identificar el objetivo y de procesarlo de manera inmediata para que la respuesta sea en un click a la vista. Parece sencillo pero conlleva demasiados procesos y en las pruebas pilotos se puede ver como aún depende de muchos cables y elementos externos. Poco a poco la tecnología irá migrando hasta ponerse a plano con desarrollos más naturales, y sin depender de nada externo a la señal que emita.

Un formato de cámaras apuntando a los ojos facilita la interpretación de la gestión de avance

Pasa que quedan dos mecanismos intactos en la interpretación del ojo, uno que es cuando se acerca mucho, en donde la pupila se hace más chica y el ojo cambia de ángulo, y cuando se aleja que se dilata. Lo que falla es el cristalino y de ahí se han pegado para enfocar el estudio. Buscan instalar dos cámaras frontales apuntando al ojo para que estas detecten el movimiento de la pupila y así interpretar mejor el resto.

Desde luego que de momento el prototipo tiene todo tipo de conexiones y esto irá migrando. Su idea es construir un elemento sencillo y además estético. Que tenga entre otras cosas un precio competitivo y que se pueda manejar por software a través del móvil. Ya las conversaciones con empresas externas han empezado a rodar, de manera que la inversión sea más limpia y el resultado mejor logrado. Atentos.

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