Machacan a Marcelino por hablar alto y claro de la filosofía del Athletic

El entrenador asturiano se mete en un jardín al intentar dar su opinión

Ya se conoce cómo es Marcelino García Toral, un técnico que no es de morderse la lengua ni siquiera con un tema tan peliagudo como la filosofía del Athletic. Hay que nacer en Bizkaia para saber lo que significa con exactitud el hecho de jugar cada partido con 11 jugadores formados en la casa.

Pero Marcelino suele huir siempre de sentimentalismos. El asturiano es un técnico que estudia al milímetro lo que él puede cambiar. Horarios, dieta, disciplina, entrenamiento, sacrificio… Tiene un método y lo lleva hasta la última consecuencia. Sin embargo, al ser preguntado por la filosofía del Athletic, Marcelino no ha podido evitar meterse en un jardín.

Marcelino filosofía Athletic
Lezama, cuna de la cantera del Athletic

La presión extra de ser de la casa

“Mi experiencia es que los jugadores de la casa siempre tienen sobre sí mismos una exigencia mayor que los que son de fuera. Esa exigencia deriva en una mayor responsabilidad y, en muchos casos, disminuye el rendimiento”, comienza explicando un Marcelino sin pelos en la lengua.

“En mi experiencia como entrenador, donde más presión tuve fue como entrenador del Sporting de Gijón. Aquí eso sucede con todos los futbolistas. Nuestros jugadores tienen una responsabilidad en su cabeza mayor que si tuviéramos algunos jugadores de fuera. Eso es indudable”, prosigue.

Marcelino usa la filosofía del Athletic de excusa

Y es que para Marcelino, la filosofía del Athletic, seguramente desde fuera signifique un elemento de máximo orgullo. Pero el asturiano se lo lleva al terreno puramente competitivo. Unas palabras que suenan a excusa si finalmente no se cumplen los objetivos marcados.

“Siempre digo que necesitamos al público para que se sientan arropados. Esto no está reñido con no exigir, no. Simplemente explico mi realidad y estoy seguro de que es así”, concluye un Marcelino que opina que para que la filosofía del Athletic no llene de presión al jugador, es imprescindible un San Mamés pletórico.

Valencia Bordalás