Vicios de Bruno en Servir y proteger generan tremendo lío en Distrito Sur

Una mala pasada del azar convierte la vida del mensajero en un infierno

La serie policíaca más popular de España ya tiene nuevo capítulo Servir y Proteger cada día está mejor que nunca y el avance sobre Bruno dejará a todos con los nervios a tope. Son varias las cosas que se están cocinando en esta magnifica serie sobre la ley y el orden. el caso de Bruno y Eva, Un nuevo romance entre Miralles y Salgado y la gran noticia a Lara.

todas las situaciones son tan interesantes que merecen una atención personalizada para analizar cada detalle. Sin embargo el caso de Eva y Bruno es el que se roba las miradas y sube los nervios hasta el cielo. El joven mensajero está inmerso un gran problema a causa de su vicio excesivo a los juegos de azar.

bruno Servir proteger
Eva se da cuenta que Bruno está en un problema enorme y decide encararle para pedir explicaciones

El gran lío de Bruno en Servir y Proteger que acabará con la paciencia de Eva

El mensajero que llegó al departamento de policía bajo la confianza de Eva tiene una situación bastante complicada. Bruno parece tener una deuda bastante grande por lo que está buscando todos los medios para cubrir ese problema. Sin embargo una mala decisión le hará empeorar mucho mas su situación.

Su sueldo de mensajero no le alcanza en lo absoluto para cubrir dicha deuda y por ello está buscando todos los medios sin importar lo que tenga que hacer. Debido a ello ha encontrado el escondite donde su jefa Eva guarda algunas armas de fuego. Las ha vendido y con el dinero ha decidió apostar al póker para recuperar la pasta. Lamentablemente lo ha perdido todo.

Las demás situaciones que se desarrollan en Servir y Proteger con alto impacto en la historia

Aparte del gran lío que se está formando entre la directora del departamento de mensajería y Bruno. Están las otras historias que también tiene su grado de tensión. Como por ejemplo el evidente romance que está naciendo entre Miralles y Salgado. Aunque la inspectora no quiere que eso pase pues aún piensa que su matrimonio tiene solución.

Quintero compra la deuda de Bruno a un tal Celso y es ahora a él quien tiene que rendirle cuentas. “Ahora es a mí a quien tendrás que pagar, pero yo lo que quiero es que espíes a las Velasco y me informes de sus movimientos”. El joven mensajero no tiene más remedio que acceder a su chantaje y así mitigar su gran deuda.

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