Escándalo en la boda de Cristina Pedroche

Un programa ha dejado ver una reacción en contra del evento, independiente de lo que es el pensamiento general del público en el país

El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián ha vuelto a hacer explotar el entorno con un tema de alto vuelo, y ha sido la boda de Cristina Pedroche. No porque la haya tocado directamente, pero si ha sentado en no de sus programas en su canal de Youtube a una influencer, cuyo nombre es Soy una pringada que ha entregado unas declaraciones bastantes salidas d contexto.

La joven no ha hecho más que tirar veneno en sus aportes a la cámara, y sobre todos los temas en cuestión. Pero ha sido en el momento que le pregunta que si iría a la boda de Pedroche es que ha dicho que sí, a poner una Bomba Lapa debajo de cada mesa. Impresionante por la seriedad en la que se ha referido al tema, y la naturalidad del caso.

Cristina Pedroche Zara
La colaboradora de La Sexta paralizó las redes sociales con su última publicación.

De largo con el escándalo por el tema de la boda de Cristina Pedroche la influencer no se ha retractado jamás

Explicarlo puede resultar polémico, pero han sido sus palabras y eso ha dado mucha comidilla a los medios alternativos de comunicación. Se ha escuchado natural, y hasta cínico el querer hacer daño, aunque desde luego esto tiene otras connotaciones, y la gente se ha encargado de hacerlo entender. Críticas sobre su estado mental han llovido, y no ha sido para menos.

Inclusive han atacado su apariencia, y han destacado que tiene un claro cuadro de represión por cómo se ve y lo que refleja ante la gente. En cualquier caso ha llamado la atención, y no solo a la gente, sino al mismo Rufián que se ha visto no podía creer lo que estaba escuchando.

Y para explotar aún más el tema, ha salido a flote el caso Vox

La entrevista fue avanzando, tocaron varios temas y se han detenido a hablar de política. Rufián ha pedido su opinión sobre Vox, no sin que ella antes anunciara que lo que debe hacer la sociedad española es comprar armar, bombas molotov y lanzarlas. Sobre Vox y lo que se tiene que hacer frente a ellos ha dicho que la solución es matar.

Segundos después dice que matar no está bien, o bueno no siempre. Lo que ha dejado estupefacto una vez más al presentador que se ha visto en medio de una situación nunca antes vista y de la que le ha costado mucho trabajo salir. Vaya momento, y el efecto cobrado sobre temas absolutamente sensibles en estos tiempos.

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