Dortmund, un modelo a todo gas… por Fernando Pacini

Jürgen Klopp se hizo entrenador en Mainz y luego fue bicampeón de la Bundesliga con Dortmund, aplastando al gran Bayern Munich. Él ideó un modelo de juego mezclando conceptos y alegría. El club, que antes estaba al borde de la bancarrota, se ordenó a partir de sus planes deportivos. Los jóvenes fichados crecen profesionalmente, al tiempo que disfrutan de participar en la pequeña revolución amarilla.El resultado de su modelo fue magnífico, y ahora se prueba por primera vez en el más alto nivel. Posiblemente a este plantel, joven y valiente en el campo, aún le falte la última hornada, pero sin dudas, persistirá en el intento de jugar. Contra Málaga, polémicas al margen, produjo su versión menos satisfactoria. Al fin y al cabo, un equipo acostumbrado a jugar bien, en determinados momentos tiene que "saber jugar mal", ser capaz de convivir con el mal día y sobrellevarlo.Si el Dortmund se reencuentra con la paciencia y el fervor que lo distinguen habitualmente, entonces estará en forma para competir en las semifinales. Su juego de recuperación se acomoda mejor a una defensa alta y a la presión como herramienta. Su creatividad depende del pase final de Götze, que sucede con frecuencia, en tanto haya concierto de movimientos en el perímetro, especialmente de Reus y Schmelzer, más los intencionales descensos de Lewandowski, un 9 con aptitudes fuera de lo común para insertarse en la jugada o para terminarla.El secreto mejor guardado es Gündogan, un fascinante mediocampista, alumno de la misma facultad que Xavi. Su pase es perfecto, se incorpora al ataque, cambia de ritmo, se ofrece para iniciar entre los centrales abiertos? Completo, con recursos para diferentes funciones con igual precisión y talento. Klopp, sin notificarlo públicamente, le entregó el mando del equipo, y ni el regreso de Sahin (su amigo, también de origen turco) pudo relegarlo.Borussia Dortmund no llega a las semifinales como candidato. Sus rivales lo triplican en presupuestos y se asumen más poderosos; sin embargo, no declinará su condición de aspirante. Le sobran energías e ideas para sentarse a discutir en la mesa de los grandes. Su entrenador dijo hace poco al diario El País: "No sólo quiero ganar, ¡también quiero sentir! Si 80.000 personas vienen cada dos semanas al estadio y se juega un fútbol aburrido, una de las dos partes, el equipo o los fans, tendrá que buscarse un nuevo estadio. Hay que ir a todo gas". El Dortmund ya ha superado las expectativas y ha provocado un sinfín de sensaciones en su gente. Klopp debe estar satisfecho.Fernando Pacini / LANACION
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