Mou agita a las masas y Florentino las calma… por José Félix Díaz

El Real Madrid está a seis partidos de la posibilidad de conquistar Champions y Copa, y de ver cómo Casillas puede levantar, por mucho que pese a su entrenador, ambas copas al cielo de Londres y Madrid. La ansiada Décima y la venganza de aquella final ganada por Schuster y Futre en el Bernabéu en 1992, a tiro de piedra. Antes, la entidad madridista debe dar unos pasos previos y obligados, como debe ser eliminar al Galatasaray. Para ello, lo indicado debería ser la tranquilidad, la calma alrededor del equipo, de la entidad, pero parece que es imposible. La figura de Mourinho no deja indiferente a nadie y él mismo es el primero en alimentar el rumor y el murmullo. No puede evitarlo. Disfruta marcando el ritmo y el territorio, pero en esta ocasión lo mejor sería dejar paso a los jugadores, olvidarse del protagonismo y evitar polémicas, pero el técnico ha decidido que no sea así. Por contra, Florentino Pérez apuesta por la normalidad, la tranquilidad, algo que consigue a nivel de club, no así de vestuario.Por un lado, el vacile del que hacíamos referencia hace una semana respecto a su futuro. "Hay cosas que están a punto de pasar y nadie imagina. Toda la gente sabe que tengo espíritu aventurero. Después de Inglaterra, Portugal, Italia y España no es fácil un nuevo destino, pero puede ser repetido", todo en una misma declaración y que eleva a debate el futuro del entrenador y el del Real Madrid, cuando lo importante debería ser lo que hay en juego en la noche del miércoles en el Bernabéu y seis días después. Así es Mourinho y su especial relación con la prensa.Pero en lo que no debía dar pie a las especulaciones es con la plantilla, capitán a la cabeza. Su trato con el portero -el entorno del portugués mantiene que el de Casillas tampoco- ha conseguido que todo el madridismo no pueda estar de acuerdo. Hasta el momento, el Real Madrid estaba por encima de todos y todo, pero ahora parece que o tienes que ser del entrenador o del portero, cuando lo lógico es 'tirar' hacia el blanco, pelear por un objetivo común, que es el éxito del Real Madrid. El técnico ha querido dividir a su manera para aglutinar fuerzas a su alrededor. No confía en Casillas, como tampoco lo hacía en el mes de diciembre, pero lo extraño es que busque apoyos, intentando echar abajo a uno de los mitos del madridismo pese a quien le pese, algo que no ha logrado. Lo mejor para los seguidores blancos es que los grandes éxitos de Mou en la Champions han llegado bajo relaciones complicadas y con el billete de salida en la mano. Y el que más y el que menos 'tira' del pasado para buscar referencias positivas ante lo que están viviendo.La entidad, sin embargo, vive tranquila. Florentino Pérez ha conseguido aislarse de todo lo relacionado con el futuro de Mourinho. Poco importan sus declaraciones. La relación que mantiene con el técnico es cordial, buena diría yo pese a que no gusta el juego del 'me voy, me quedo'. El club no está pendiente de las palabras del portugués. Si continúa, mejor. Si se va, hasta luego. Confían en él para que llegue la ansiada Décima y esperan que siga, pero cada día que pasa le ven con más opciones de hacerse cargo del PSG. Dinero, poder y libertad para hacer un club a su antojo.José Félix Díaz / elconfidencial.com
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