Anfield o San Mamés Barria, modelos para el futuro Camp Nou

Remodelar el Camp Nou o construir un nuevo estadio. Ésta es la gran duda de la directiva que preside Sandro Rosell y la resolución más importante que deberá adoptar durante su primer mandato. La decisión dependerá del deseo de los socios, que votarán en un referéndum que condicionará el futuro del FC Barcelona en las próximas décadas.

El Barça ya tiene dos modelos para defender cada opción. El Liverpool, que en 2008 proyectó construir un nuevo campo en una obra tasada en 562 millones de euros, se ha decantado finalmente por ampliar Anfield, que tendrá una capacidad para 60.000 espectadores (15.000 más que ahora). La inversión, de 306 millones de euros, es mucho más asumible para el club inglés. El club y el Ayuntamiento de Liverpool, además, han proyectado una reforma del entorno del estadio, que se encuentra en una zona degradada, con muchas casas deshabitadas. Se derribarán 300 edificios y se remodelarán 550 edificios.

Las cifras se disparan

San Mamés Barria, el nuevo estadio que el Athletic espera estrenar en septiembre, es la otra referencia para la directiva azulgrana. Con una capacidad para 53.000 espectadores, costará unos 218 millones de euros y tendrá 122 palcos VIP. El viejo San Mamés, ya derribado, tenía 100 años y técnicamente era inviable una nueva remodelación.

En el Barça, las cifras se disparan. Una profunda remodelación del Camp Nou costaría entre 300 y 400 millones de euros. La directiva proyecta una reducción de localidades en la primera grada, que sería mucho más vertical. En cambio, el club ampliará e igualaría el tercer anillo del estadio y cubriría todas las localidades. También ampliaría los asientos VIP y su actual oferta de palcos privados. La capacidad del Camp Nou sería de 104.000 espectadores.

El proyecto de Foster

Un nuevo Camp Nou sería más costoso. “Entre 600 y 800 millones de euros”, sostiene el economista José María Gay de Liébana. Rosell también habló de una inversión mínima de 600 millones de euros, una cantidad excesiva para un club que no iniciaría las obras hasta que su deuda se hubiera reducido hasta los 200 millones de euros.

Rosell, inicialmente, era partidario de construir un nuevo campo, que se levantaría en las actuales instalaciones del club y que conviviría con el viejo estadio. Ahora parece decantarse por una opción menos arriesgada económicamente. Una opción que propuso el expresidente Joan Laporta cuando presentó el ambicioso proyecto de Norman Foster. Entonces, remodelar el Camp Nou costaba 240 millones de euros.

Barcelona Jordi Alba