El Atlético de Madrid tiene varias debilidades en cuanto a la planificación que afectarán a los fichajes del verano

El Atlético de Madrid le debe absolutamente todo al Cholo Simeone. Es evidente que desde su llegada en 2010, el Atlético tiene una identidad, sabe a lo que juega, ha abandonado el victimismo que le hacía competir peor en las citas clave e incluso ha ganado títulos importantes.

Todo eso es innegable. Ahora bien, el carácter de Simeone muchas veces le hace tropezar varias veces con la misma piedra. Y es que Simeone empatiza mucho con algunos jugadores. Ese afecto lleva al entrenador argentino a mojarse más con unos que con otros.

Atlético de Madrid

El eterno discurso del presupuesto, la defensa a ultranza a conductas indefensibles en algunos de sus jugadores o la manía de no abandonar su estilo bajo ningún concepto aunque la plantilla posea un talento a la altura de los mejores del mundo.

Doble rasero con Godín y Diego Costa

El afecto del que hablábamos hace que quiera mucho a unos jugadores determinados. Diego Costa es el mayor ejemplo. Su año ha sido malo. Las lesiones no le han dejado brillar y cuando ha podido hacerlo fue sancionado sin jugar el partido ante la Juventus en Turín y expulsado el día que se jugaban la liga en el Camp Nou.

El club lo quiere vender. Pero Simeone ahí sale a defender al de Lagarto y afirma que ojalá continúe en el club la próxima temporada. Sin embargo, al salir a hablar de Diego Godín, capitán y símbolo del club que acaba contrato el próximo 30 de junio, Simeone es mucho más cauto.

Diego Godín

Agradece a Godín los servicios prestados, pero en ningún caso pide su continuidad. Teniendo a Morata al máximo nivel de implicación, si se queda Griezmann, Diego Costa es mucho menos importante que la continuidad de un Godín que siempre ha rendido al máximo nivel.

Política de fichajes y renovaciones

Otro factor que puede resultar importante es la famosa política de renovaciones del club. A los que ya han cumplido 30 años, se les suele renovar año a año. Con Diego Godín se ha hecho una excepción y se le han ofrecido 2. Sin embargo el Inter de Milán ofrece tres campañas y el club no ha querido igualarlo.

La contradicción reside en la intención de fichar a Felipe, central de Oporto, para ocupar la plaza de Godín. Y es que el brasileño cumplirá precisamente 30 años la próxima semana y firmará con el Atlético de Madrid para las próximas cuatro temporadas. Un completo sinsentido.

La guinda es la renovación de Oblak. El Atlético no puede consentir que sucedan estas cosas. Oblak firmó hasta 2023 y su salario pasó de 6 a 10 millones anuales. Sin embargo, la cláusula apenas subió 20 kilos, lo que convierte su fichaje en una ganga para las economías de PSG y Manchester United, que son los principales interesados.