Cuando Messi nunca fue Messi

Leo Messi. Foto: Agencias
Leo Messi. Foto: Agencias

Hubo un tiempo en que se decía de Leo Messi que andaba por los campos de fútbol sin ser él. Su participación era escasa y al contactar con el balón el impacto en el juego ya no era el de aquel jugador superlativo. Sin dejar de infundir respeto y miedo en sus rivales -pues su nombre siempre estuvo entre los de Di Stefano, Pele, Cruyff y Maradona– por el nombre de su camiseta pero rara vez por su participación el el juego. Aún así, se mantuvo en la lucha por el balón de oro. En una lucha sin opciones de victoria. Hubo un tiempo pues anterior a la andadura por desierto en que Messi tampoco fue Messi.

La verdad es que Messi nunca ando por un terreno de juego sin ser él. Sin un arte propio, pues su arte es el de todos. Influenciado de pequeño por el gambeteo de Maradona. Se atrevió el 10 azulgrana a copiarle la ‘mano de Dios’. Apadrinado por Ronaldinho, se convirtió en el jugador que revolucionaba el encuentro. Transito el Barça sin darse cuenta, pues cambio la banda izquierda de las elásticas y bicicletas por las diagonales maradonianas que tenían como origen la parte derecha del ataque. No era Messi, era la ‘Pulga atómica’ entonces. Tan diagonales eran sus ataques que con el adiós de Eto’o y Ibrahimovic, Messi dejo de ser el Messi que recordaba a Ronaldinho para ser el punto final del ataque. Se destapo Messi como goleador. Ocupo el puesto de nueve superando en registros goleadores a los nueves clásicos. Y como con Ronaldinho, el argentino ultima una nueva transición. Vive el Barça de la posesión del balón. Tuvo el equipo en Xavi el referente de la idea, tanto en la teoría como en la practica. Pues nadie mejor que el 6 movía el balón seleccionando siempre el momento ideal. Al igual que cuando el brasileño, Messi regresa a la banda derecha para dar cabida a Suárez en la punta de ataque y desde allí organizar el juego. Ha iniciado pues la transición del adiós de Xavi.  Ya no es el Messi goleador que partía de la punta de ataque, aunque siempre flotase por esa zona. Habita el carril derecho, como cuando Ronaldinho. Gambetea como Maradona a medio Athletic de Bilbao en la final de la Copa del Rey. Anota como Eto’o al anticiparse a la zaga vasca a un pase de Alves. Finalmente asiste como Xavi desde la posición de centrocampista a Neymar, aunque después anulen el gol por fuera de juego.

No hubo nunca un Messi. Represento en la final de copa, lo mejor de cada escuela. Las habilidades de los mejores 10 de la historia del fútbol, la de los 9 y la de los 4, 6, 8 de la escuela azulgrana. Su origen se encuentra en los grandes nombres de la historia del fútbol. De los ilustres del balón de quienes adquirió sus cualidades. Evolucionando al entrar en contacto con sus contemporáneos. Su futuro lo marca las necesidades de su equipo, como la marcha de Xavi.

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